13 de mayo de 2011

Sigue el vacío creado por falta de realidad, la ausente realidad provocada por demasiada fantasía que fue encontrada por las ganas de volar. Aunque, si con el vacio se pudiera saciar la sed de llegar a lo imaginado a lo nunca realizado a eso que no se sabe dónde es ni cómo se llega, no estaría la fantasía. Cuál problema llegaría en el alma si ésta, la fantasía, no existiera, si no se pudiera salir de este mundo por tan solo unos segundos, no saber nada ni dónde se está parado, es llenarse de la manera mas sana. Porque la fantasía mezclado con los sueños, a ojos cerrados, a ojos abiertos, no es más que la simple realidad de lo que necesita el alma para alimentarse día a día para no llegar a estar oscura y desaparecida, reprimida por estar siempre atento y pendiente con los pies en la tierra sin poder moverlos, quieto en un lugar cegado a la realidad de la fantasía tan grande e inmensa que sale de la imaginación de la realidad creada. La que nadie sabe, la que ocupa el vacío, la que se comunica con expresarse desde adentro, la que suma vida a la vida, a la que no se sabe llevar si únicamente queda la realidad de todos los días

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